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Acta de la comisión de Defensa
Vida Parlamentaria nº 10   |  25 de Febrero de 2005
 
Las intervenciones completas del señor Ministro de Defensa y de los portavoces de las distintas formaciones políticas, con réplicas y contra réplicas, pueden consultarse en el PDF adjunto.
 
            Se abre la sesión a las diez de la mañana.
 
            El señor PRESIDENTE: Señor ministro, señoras y señores diputados, vamos a comenzar la sesión de hoy. El orden del día consiste en la comparecencia del señor ministro de Defensa para abordar dos asuntos: para informar de su reciente viaje a Venezuela y para informar sobre la situación de las tropas españolas en Afganistán y Haití. Esta última comparecencia ha sido solicitada, aparte de por el ministro, por el Grupo Popular.
            Sin más trámites, señor ministro, si usted lo tiene a bien, aborde los dos temas aquí suscitados.
 
            El señor MINISTRO DE DEFENSA (Bono Martínez): Señor presidente, señores diputados, señora diputada, agradezco al señor presidente y a SS.SS. la cortés atención que en un día como hoy dispensan a la comparecencia del ministro de Defensa ante esta Comisión, y hoy, como acaba de decir el señor presidente, tiene como motivo dos asuntos diferentes: por un lado, la misión de nuestros militares en Afganistán y, por otro, el viaje que el ministro de Defensa hizo a Venezuela entre el 25 y el 27 del pasado mes de enero.
            Comenzaré por Venezuela. Tuve interés en la discreción para que la publicidad previa al viaje no perturbase de forma inconveniente el tratamiento de los asuntos que lo motivaban, para que las eventuales críticas fuesen posteriores al compromiso de adquisición de productos por parte de Venezuela. No faltó puntual información al Gobierno de Colombia por razones de lealtad y por las buenas relaciones que mantenemos con esta nación. Personalmente, antes y después de viajar a Venezuela, hablé con mi colega el ministro de Defensa de Colombia, señor Uribe.
            ¿Por qué viajó el ministro de Defensa a Venezuela? La respuesta es clara: porque me lo encomendó el presidente del Gobierno y porque, a juicio del Gobierno, era necesario para defender los intereses de España. ¿Con quién se entrevistó el ministro de Defensa en Venezuela? Con el presidente de la República, con el canciller, el ministro de Asuntos Exteriores, y con el ministro de Energía y de Minas, que a su vez es el presidente de Petróleos de Venezuela, Pedevesa.
            ¿Cuáles fueron los motivos? Pues que estábamos negociando un acuerdo general de cooperación entre Venezuela y España en el que se integra un protocolo específico de defensa, un protocolo que estamos elaborando en similares términos al que España tiene ya suscrito, de fecha 10 de julio de 2003, con Colombia. Exportaremos ahora a Venezuela material similar al que España –tomen notan, señoras y señores diputados- ha vendido en los últimos seis años a Colombia y también a Venezuela.
            ¿Y había que ir a Venezuela? Les leeré unos párrafos de la carta del señor embajador de España de fecha 31 de enero, es decir, posterior a mi visita, y dice así: Debes saber que tu presencia en Caracas ha sido fundamental para que no se malograse el acuerdo con el Gobierno venezolano en el que habíamos venido trabajando durante cuatro meses. Como consecuencia de tu visita a Venezuela, hemos conseguido ampliar los compromisos que el Gobierno venezolano estaba dispuesto a suscribir hace unos meses, lo que supondrá sin duda una gran carga de trabajo para las empresas españolas y su firme implantación en este  país. Hasta aquí          –bastante por el momento- la carta del señor embajador.
            He trabajado para que España exporte barcos y aviones, y lo he hecho por la sencilla razón de que los construimos y necesitamos venderlos. Sí, somos productores y el Gobierno debe apoyar a nuestras empresas, y especialmente a los sectores estratégicos como el naval y el aeronáutico, y además tenemos un interés muy comprensible en el caso de aquellas empresas que pueden tener dificultades o que, quizá por alguna gestión anterior inadecuada o no adecuada a la normativa europea, han podido ver agravadas las circunstancias en las que vivían.
            Yo me preguntaría, señoras y señores diputados: ¿es una barbaridad intentar exportar productos que se fabrican en España, por ejemplo en Izar o en la empresa EADS Casa? ¿Qué opinarían, por ejemplo, los trabajadores que fabricarían esos productos si finalmente, a partir de un viaje de dos o de cinco días, el Gobierno venezolano acordase su contratación con empresas españolas? Yo les preguntaría, señoras y señores diputados, qué opinarán los sindicatos sobre este asunto. Yo sé lo que opinan, y si quieren o alguien tiene dudas en el turno de réplica les podré dar información documentada al respecto.
            En este viaje a Venezuela celebro el éxito del encuentro que se produjo y que satisface las expectativas con las que íbamos. A este respecto también he de decirles que los presidentes de las empresas Izar y EADS Casa han opinado y han documentado su opinión favorable a ese viaje, de modo que yo les diría en este momento que el resultado para los intereses de España va a ser muy bueno, y sobre todo déjenme que les comente que puede haber, como en toda actividad política democrática, críticas, reproches –no solamente es legítimo, sino que incluso es necesario-, pero contra hechos no valen razones.
¿Qué significaría para España que 600 personas tuviesen trabajo durante seis años, por ejemplo, en una empresa como Izar? ¿Merecería la pena trabajar para que se consiguieran 1.500.000 horas de trabajo, que aproximadamente significa empleo para 300 personas durante tres años, en la empresa EADS Casa? La respuesta que yo me doy es suficientemente clara: porque estaba convencido de que hacía falta incrementar la carga de trabajo de las empresas que le cito y, de acuerdo con sus correspondientes responsables, fui a Caracas.                          FIN
Defensa                                                                                   Turno 2
21/02/05                                                                                 Estrella/Mar
 
            (Continúa el señor ministro)
 
            Agradezco a quienes se han interesado honestamente por la verdad, la han tenido y la han gestionado con prudencia, y lamento –aunque, como les decía, no me sorprende- que este viaje haya sido utilizado en algún caso concreto, que no quiero generalizar, con el deseo de desgastar al Gobierno, sin importar que ese desgaste pudiera perjudicar a los intereses de España o nuestra relación con otros países, como es, por ejemplo, el caso de Colombia.
            Con Colombia hemos cambiado acuerdos que teníamos de cooperación en materia de defensa. Había un contrato de venta de armas a Colombia y lo hemos modificado, pero ha habido un trámite para esa modificación. ¿Saben en qué ha consistido el trámite? En el mutuo acuerdo entre el Gobierno de Colombia y el de España, y entre otras razones hemos tenido que modificar el contrato de venta de armas. ¿Saben por qué? Porque parte de las armas que teníamos que venderles no existían, o eran inservibles. Me estoy refiriendo en este caso a los carros AMX-30. No se les podían vender sencillamente porque nos hubiese costado mucho más repararlos para ponerlos operativos que el beneficio que podría haberse obtenido y, aun en el caso de haberlos puesto operativos con ese coste adicional, no hubiésemos podido asegurar repuestos sencillamente porque no existen. Esa es la realidad.
            Quiero terminar este apartado aplaudiendo y alegrándome de la mejora de las relaciones entre Venezuela y Colombia, que han podido superar su crisis diplomática, concretamente además frente a las críticas que decía aisladas, puntuales y que menciono porque ¿cómo no habrían de mencionarse críticas políticas en el Parlamento? Pues digo que, frente a esas críticas de la vocación armamentística de un acuerdo en beneficio de una nación, Venezuela, que quería asistir a una carrera armamentística en contra de Colombia, no me parece que haya mejor respuesta que la del ministro de defensa de Colombia cuando ha dicho: No creo que Venezuela esté en ninguna carrera armamentística. Lo pueden leer en Punto de noticias Bogotá, 15 de febrero de este año.
            En definitiva, nos llevamos bien con Venezuela, nos llevamos bien con Colombia, que es nuestra obligación, y además queremos que Venezuela y Colombia se lleven bien entre sí, y se llevan. Y no hemos hecho cosa distinta de lo que, por cierto, el Parlamento aprobó en una resolución reciente acerca del Código de conducta y de comportamiento en lo que a la industria de la defensa y a la venta de armamentos y de material de seguridad se refiere. Si lo desean, podemos repasar los siete criterios del Código de conducta de la Unión Europea y verán que el actual Gobierno los ha cumplido. Por tanto, el anterior Gobierno, en la medida en que hizo lo mismo, también los cumplió. Así de claro es.
            Señor presidente, paso ahora a informar sobre la posible nueva misión del contingente español en Afganistán, y digo posible nueva misión porque sin esta comparecencia está en el terreno de la posibilidad, pero no sería probable, aunque sí fuera posible, si el Parlamento manifestara una posición contraria a lo que hoy les voy a exponer. Para ello el Gobierno ha solicitado comparecer el día 1 de febrero de este año. Es cierto que ha habido otras solicitudes posteriores, concretamente la del Grupo Popular, que dice literalmente: para informar sobre el envío de tropas a Afganistán; y otra solicitud de los grupos Izquierda Verde y Grupo Mixto, del día 9 de febrero, para -comillas- informar sobre la modificación del acuerdo del Pleno del Congreso del 6 de julio de 2004.
            Sobre los enunciados de estas dos solicitudes de comparecencia me gustaría hacer, señor presidente, dos precisiones. La primera, no vamos a enviar tropas a Afganistán; sencillamente, vamos a reorganizar nuestro contingente y vamos a efectuar los ajustes necesarios, pero no vamos a enviar tropas porque las tenemos allí desde el año 2001, y vamos a efectuar los ajustes necesarios a los que estamos autorizados por el Gobierno y por este Congreso de los Diputados. Esa facultad para ajustar los efectivos le corresponde al ministro de Defensa por encargo específico del Consejo de Ministros, encargo que ha sido ratificado en sus propios términos por el Pleno del Congreso de los Diputados del día 6 de julio del año 2004.
            En relación con los grupos de Izquierda Verde y Mixto, he de decir que, a mi juicio, no hay modificación del acuerdo parlamentario por el que estamos en Afganistán. La resolución aprobada por el Pleno del Congreso tras la comunicación del Gobierno en su párrafo tercero dice: El Congreso de los Diputados apoya el incremento de efectivos del contingente español de la fuerza internacional de asistencia a la seguridad en Afganistán -y añade- en los términos del Acuerdo del Consejo de Ministros del 2 de julio de 2004. ¿Y qué dice el acuerdo del Consejo de Ministros de 2 de julio de 2004? Que autoriza el incremento del contingente hasta 540 efectivos en los términos previstos en el Acuerdo de 25 de junio; y los términos del Acuerdo del 25 de junio no dejan lugar a dudas -comillas-: Se autoriza al ministro de Defensa a realizar los ajustes necesarios  de nuestra participación en los diferentes teatros, Balcanes, ISAF y Libertad Duradera, de acuerdo con los condicionantes operativos de cada momento sin exceder el límite autorizado. Hasta aquí las comillas. Sirva decir que en la operación Libertad Duradera España no participa, porque así lo decidió el Gobierno.
            Por otra parte, en la resolución aprobada por el Congreso se mencionaba: de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas. Y sobre esto se ha de recordar que las vigentes resoluciones en este momento son las mismas que había cuando se aprobaron estos acuerdos en el Congreso, concretamente la resolución 1510, que, entre otras cosas, dice: Se autoriza la ampliación del mandato de la fuerza internacional de asistencia para la seguridad a Afganistán -y añade- fuera de Kabul y sus alrededores. Les reitero: se autoriza la ampliación del mandato fuera de Kabul y los alrededores de Kabul. Por tanto, señoras y señores diputados, ni se envían tropas en el sentido que he precisado ni se modifica el acuerdo del Parlamento, y sirva como apoyo a esta tesis el precedente de la notificación que se hizo al Congreso de los Diputados sobre el cambio de lugar de los helicópteros en Afganistán, que comuniqué el 15 de septiembre de 2004, y el cambio que en ese mismo documento se contenía acerca de Haití, donde se autorizó por el Congreso el envío de una compañía de guardias civiles y finalmente no fueron guardias civiles sino una compañía de Infantería de Marina, y el Congreso aceptó que el cambio de guardias civiles por infantes de Marina y la localización de cuatro helicópteros en lugar distinto al que inicialmente se había previsto no suponía modificación del acuerdo que el Parlamento había adoptado.
 

(...)


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