Para leer la intervención del ministro de Defensa así como las de los distintos portavoces y sus réplicas consulte el PDF adjunto.
COMPARECENCIA DEL SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA, A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR, PARA INFORMAR DEL CONTENIDO DE LA NUEVA DIRECTIVA DE DEFENSA NACIONAL (711/000086).
El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión.
Buenas tardes, señorías, pasados estos minutos de cortesía vamos a seguir con la comisión. Señor ministro, buenas tardes. Sin más dilación, tiene la palabra el señor ministro para hablar de la Directiva Nacional de Defensa. La comparecencia se produce a petición del señor ministro y del Grupo Parlamentario Popular. Señor ministro, cuando usted quiera(...)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.
Entramos en el turno de portavoces. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el senador Cosidó, puesto que ha sido uno de los proponentes de la comparecencia.
El señor COSIDÓ GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señor presidente.
Bienvenido, señor ministro. Ésta es la segunda ocasión en la que comparece ante la comisión de Defensa del Senado para responder —además con prontitud, lo que le
queremos agradecer— a una petición de comparecencia del Grupo Parlamentario Popular sobre el tema que esta tarde nos reúne que es la Directiva de Defensa Nacional anunciada por el Gobierno. En ese sentido, querría tratar de aclarar cierta confusión sobre lo que hacemos aquí esta tarde, en el sentido de que si la intervención del ministro se produce en los términos de respuesta a una petición de comparecencia de un grupo parlamentario, insisto en el agradecimiento por su presencia y por la información que nos facilita; si el interés del ministro es, como se deduce parcialmente de su discurso, tratar de buscar un consenso en torno al documento, yo le diría dos cosas. En primer lugar, que no estoy completamente convencido de que éste sea un documento que tenga que ser supervisado a través de una iniciativa parlamentaria.
Es un documento firmado por el presidente del Gobierno, está en sus atribuciones y, por tanto, sería un error —y creo que no es eso lo que se pretende— transferir esa responsabilidad que va implícita en el propio ejercicio del Gobierno al Parlamento. En segundo lugar, creo que tampoco estaríamos ante el procedimiento adecuado en el sentido de que si lo que quisiera el ministro es que hubiera unas aportaciones a un documento que él presenta, lo razonable es que nos hubiera entregado previamente este documento, no como Directiva de Defensa Nacional, que no tendrá esa virtualidad hasta que sea firmado por el presidente del Gobierno, sino como documento sobre el cual poder hacer las aportaciones pertinentes.
No obstante, como el contenido de la directiva lo conocemos por la información que nos ha facilitado en esta comparecencia, porque la Revista Española de Defensa ha publicado una información extensa sobre la directiva y porque ha habido también algunas informaciones en prensa que no entran en principio en contradicción con lo que ha dicho el ministro, sí querría hacerle algunos comentarios en relación con las ideas que nos ha expuesto. Debo empezar diciéndole dos cosas. La primera, que no estamos en desacuerdo con la mayoría de las cosas que nos ha dicho esta tarde, y la segunda es que, por emplear un lenguaje parlamentariamente diplomático, el documento nos parece manifiestamente mejorable en tres aspectos fundamentales. Por un lado, creemos que sería posible que la directiva contuviera unas directrices más claras sobre la política de Defensa. En segundo lugar, concretando lo que nos ha expuesto, estaríamos hablando de una directiva de defensa militar más que de una directiva de defensa nacional, y, en tercer lugar, tengo algunas dudas sobre la voluntad del Gobierno de llevar a efecto algunos aspectos que nos ha anunciado.
Pienso que sería posible establecer una mayor directriz en la directiva —valga la redundancia—. Usted nos ha dicho que pertenecemos a la OTAN, a la Unión Europea, que estamos ubicados geográficamente en el Mediterráneo y que aspiramos a tener unas buenas relaciones con Iberoamérica. Y me parece muy bien porque en alguna ocasión, el Gobierno, en su política exterior ha dicho o hecho algo que no está de más recordar porque es la posición del Gobierno de España, sancionada por su Presidente del Gobierno. Pero sería positivo que la directiva de defensa contuviera también algún indicio sobre el nivel de ambición militar de España, según la perspectiva del Gobierno; sobre el modelo de Fuerzas Armadas que piensa desarrollar el Gobierno; sobre el criterio para la intervención de las Fuerzas Armadas españolas más allá del que todos compartimos de la legalidad internacional. Y en este sentido no deberíamos retrotraernos a debates del pasado sobre la legalidad o ilegalidad de determinadas intervenciones.
Sería positivo que la directiva contuviera una definición más amplia y clara de cuáles son las amenazas más allá de la mera expresión del terrorismo. Y también debería haber una directriz clara sobre la estrategia necesaria para hacerle frente; es decir, en muchos de sus puntos, la directiva muestra la necesidad de definir un nivel de ambición militar, un modelo de Fuerzas Armadas, etcétera y, según mi criterio, para eso está, caso contrario, se quedaría como un documento vacío de contenido. A esto es a lo que me he referido cuando he comentado que me hubiera gustado más directriz en la directiva. Sé que usted me va a contestar que anteriores directivas, aprobadas algunas por el Partido Popular, también tenían un grado de generalidad y de falta de concreción, pero, en este caso, en lugar de ir adelante vamos para atrás, pues algunas eran más concretas al respecto.
En segundo lugar, no es una directiva de defensa nacional sino de defensa militar. Lo de nacional lo dejo para el debate que ustedes mantienen con otra parte del Gobierno sobre lo que es o no nación, lo que es o no patria, etcétera. Hay un concepto amplio de la defensa de la seguridad y en su intervención apuesta usted por ampliarlo, pero las líneas de acción que nos describe la directiva están más en la línea de su agenda de trabajo que con la agenda del Presidente del Gobierno, en el sentido de que todas ellas atañen al Ministerio de Defensa y en ningún caso a decisiones o iniciativas que vayan más allá del estricto ámbito militar.
Por ejemplo, la propia escenificación de la presentación de la directiva al Presidente del Gobierno en un órgano como la JUJEM, que es un órgano estrictamente militar, en lugar de en la Junta de Defensa Nacional, que está compuesta por los vicepresidentes del Gobierno, el ministro de Economía y Hacienda que sería en este caso vicepresidente segundo, el ministro de Asuntos Exteriores y que hubiera sido un ámbito más adecuado, sobre todo si su contenido se hubiera dirigido a una política de defensa de más amplias miras que la estrictamente militar. No voy a insistir más en este asunto porque sé que vamos muy ajustados de tiempo.
Por último, hay una cuestión de credibilidad en el documento. Cuando el presidente del Gobierno acudió a la presentación de la iniciativa al portaaeronaves Príncipe de Asturias asumió públicamente con la Junta de Jefes del Estado Mayor un compromiso de que las Fuerzas Armadas dispondrían de los recursos necesarios. Y a las pocas horas o días, el Grupo Socialista, cuyo presidente es también el Presidente del Gobierno, presentó una enmienda para reducir el gasto en Defensa. Usted me dirá que la reducción que se propone en la enmienda es solamente de 37 millones y medio de euros, pero como no se ha producido un debate presupuestario —afortunadamente, desde la posición de mi grupo— no hemos podido hablar al respecto. Hemos pasado del 4,2 a un incremento del 3,6 por ciento. Pero, sobre todo, no me preocupa tanto el efecto cuantitativo de la medida sino lo que resta de credibilidad a la voluntad del Gobierno de aportar los medios necesarios para llevar a cabo algunos de los aspectos mencionados en el documento.
Por tanto, si estuviéramos ante una iniciativa de corte parlamentario del Gobierno, le anunciaría que habríamos presentado una enmienda a la totalidad del documento, insisto, no tanto porque no estemos de acuerdo con su contenido sino porque éste nos parece en buena medida prescindible, de poca calidad— y no quiero resultar ofensivo— y poco creíble. En este sentido, si se trata de buscar un consenso sobre esta directiva de defensa nacional, quiero pedirle que nos envíe un documento mejor, que estamos absolutamente abiertos a su debate, porque, repito, no estamos totalmente en desacuerdo con su contenido.
Para terminar, quiero hacer tres precisiones al señor ministro si es que tenemos tiempo de sustanciarlas. En primer lugar, en la presentación de su discurso —también lo hemos podido leer en la prensa y en la revista nacional de Defensa—, ha insistido en el escrupuloso respeto a la legalidad internacional en lo que se refiere a las intervenciones de las Fuerzas Armadas españolas en el exterior. La pregunta es la siguiente: ¿Significa esto que para que se produzca una intervención de las Fuerzas Armadas en el exterior necesariamente tiene que existir un mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas? ¿O como creo haber escuchado hoy y en sus declaraciones en el Congreso, bastaría con la decisión de una de las organizaciones internacionales a las que España pertenece, ya sea la OTAN, la Unión Europea occidental u otra organización, para que si esa organización decide intervenir, aún cuando no exista un mandato expreso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y esa organización interpreta que está actuando en cumplimiento de la legalidad internacional —y algún antecedente sabe el ministro que existe en este sentido — bastaría con eso —digo— para que el Gobierno español no excluya la posibilidad de que los ejércitos españoles participaran en esa misión?
La segunda pregunta la ha respondido parcialmente, pero como es una cuestión importante me gustaría precisarla. Esta mañana, como bien ha dicho el señor ministro, ha comparecido el secretario de Estado de Defensa, que no el JEMAD —y, aunque no lo he dicho en la introducción, quiero agradecer al señor ministro que haya permitido la presencia del jefe del Estado Mayor de la Defensa, que ha realizado una magnífica exposición sobre la reforma del Estado Mayor y que nos ha resultado de enorme interés, por lo que le animamos incluso a repetir esa experiencia—, y ha afirmado que en los batallones tácticos en el marco de la Unión Europea España está asumiendo unos compromisos mediante los cuales la futura ley orgánica de defensa va a establecer que el Parlamento pueda dar —y usted me corregirá — un cheque en blanco al Gobierno para poder utilizar esas capacidades en misiones concretas, dado que por la naturaleza de éstas, por el plazo de disponibilidad que se les exige, quizá no dé tiempo a disponer del visto bueno del Parlamento. Usted nos ha dicho que esto sólo se producirá en caso de respuesta humanitaria, pero creo que existiría cierta contradicción entre lo que nos estamos comprometiendo en el marco de la Unión Europea y los compromisos en el ordenamiento interno.
La última pregunta es acerca de que la directiva introduce por primera vez la relación bilateral con Estados Unidos, singularizándola de la relación trasatlántica que también se menciona. Al margen de que nos resulta paradójico que sea la primera directiva que lo lleva a cabo, me gustaría que el ministro nos concretara qué piensa el Gobierno que se debe hacer a fin de mejorar esa relación bilateral que, volviendo a la diplomacia parlamentaria, es manifiestamente mejorable.
Como última reflexión me gustaría señalar que usted nos ha hecho hoy un nuevo llamamiento al consenso, tal y como hizo en su primera intervención en la comisión, y quiero poner de manifiesto dos cuestiones al respecto: que seguimos manteniendo una voluntad de consenso en materia de política de Defensa y que lo hacemos desde la responsabilidad de entender que eso es bueno para España, que es bueno para nuestra Defensa pero que, al mismo tiempo, el Gobierno y usted han hecho todo lo posible para complicar ese consenso. Por tanto, si realmente su ofrecimiento de consenso es serio, le rogaría que promoviese un cambio respecto a los meses que hemos vivido y a las cosas que hemos vivido, que no hace falta que mencione porque usted sabe perfectamente a qué me estoy refiriendo.
Por otro lado, más allá de ese cambio de talante, mi grupo parlamentario planteó una iniciativa en esta comisión para crear una ponencia de transformación de las
Fuerzas Armadas; puede ser una cuestión muy irrelevante en el conjunto de las actividades y acciones que tiene planteadas el Gobierno pero, desde mi modesta opinión, también sería positivo que usted accediera a que se creara esa ponencia, para la que todavía no hemos obtenido respuesta por parte del Grupo Parlamentario Socialista, como una muestra de este cambio de talante, que a mí me parece imprescindible si es que realmente quiere que el Grupo Parlamentario Popular consensue las líneas básicas de la política de Defensa.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Cosidó.
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