Para leer el debate completo con todas las intervenciones consulte el PDF adjunto
(...) La señora VICEPRESIDENTA (Castro Mateos): Señorías, el segundo punto del orden del día es la comparecencia, a petición del Grupo Parlamentario Popular, del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, excelentísimo señor teniente general don Félix Sanz Roldán, para informar sobre los planes del Gobierno para reestructurar el Estado Mayor de la Defensa. Antes de nada, quiero darle la bienvenida al Senado, ya que ésta es su primera comparecencia y, sin más dilación, le cedo la palabra. (...)
A continuación reproducimos la intervención del portavoz de Defensa en el Senado por el grupo Parlamentario Popular.
La señora VICEPRESIDENTA (Castro Mateos): Gracias, señor Sanz Roldán.
A continuación, y tras la intervención del jefe del Estado Mayor de la Defensa, abrimos un turno de portavoces. En primer lugar tiene la palabra el portavoz del Grupo
Parlamentario Popular, señor Cosidó.
El señor COSIDÓ GUTIÉRREZ: Muchas gracias, señora presidenta.
Antes de nada quisiera dar la bienvenida al jefe del Estado Mayor de la Defensa y agradecer su presencia en términos que pretenden ser algo más que protocolarios. Ésta
es mi primera legislatura en esta Cámara, pero entiendo que las comparecencias de los miembros de la cúpula militar en el Parlamento siempre habían estado motivadas por
el desarrollo del debate presupuestario, siendo ésta la primera vez que el más significado de nuestros militares acude a la Cámara para informar sobre asuntos que tienen que ver con sus competencias más allá de ese debate presupuestario.
No pretendo dar a esta circunstancia una mayor relevancia histórica de la que tiene, pero considero que su presencia de hoy es síntoma, en primer lugar, de una absoluta
normalidad democrática de la que todos podemos sentirnos orgullosos, y en segundo lugar, de unas relaciones cívico militares que han alcanzado en España un grado
de madurez que nada tiene que envidiar a las que puedan existir en otros parlamentos y en otras democracias. Así pues, me ha parecido importante aprovechar su presencia
para hacer estas reflexiones.
En tercer lugar quisiera manifestar que la reforma del Estado Mayor de la Defensa en general nos parecía imprescindible y necesaria por muchas razones, pero la única razón por la que dicha reforma no nos parecía necesaria era es precisamente la que ha invocado el Gobierno para llevarla a cabo. Ésta es una reflexión que no va con usted, que nada tiene que ver con el contenido de su comparecencia, pero que no podía dejar de hacer en el contexto de la misma. Quiero agradecerle muy expresamente el que en su intervención, que ya adelanto ha gustado a mi grupo, no haya hecho ninguna referencia como motivación, causa o efecto al desgraciado accidente del avión Yak-42. Ello me alegra enormemente, y en ese sentido quisiera formularle una pregunta: ¿Desde cuándo lleva trabajando el Estado Mayor conjunto en el estudio de la reforma que en estos momentos acaba usted de exponer?
Pero además de manifestar que nos ha gustado su intervención, quisiera adelantarle que compartimos en su inmensa mayoría las líneas, los principios y las acciones concretas que ha descrito para esta reforma, con la reserva de que el ministro lo ha conocido esta mañana y nosotros ahora, motivo por el que probablemente debamos estudiarlo con más profundidad antes de dar nuestra absoluta conformidad a la misma. No obstante quiero adelantar que estamos plenamente de acuerdo con lo que hemos escuchado esta mañana.
Dada la hora que es querría plantear algunas cuestiones muy concretas y de forma muy telegráfica, pues de lo contrario nos extenderíamos en exceso. Uno de los pocos peros
que podemos poner a esta reforma es esa cierta precipitación con la que se quiere llevar a cabo, algo que, por otra parte, tampoco es atribuible a usted, motivo por el que
no le pido que se posicione sobre la cuestión. Pero, como digo, ese mandato de que esté lista la reforma antes de enero de 2005 me parece precipitado, no sólo por el poco
margen de tiempo del que se dispone, sino fundamentalmente porque estando en elaboración una ley orgánica, como ha anunciado el Gobierno, no sabemos todavía si de
Defensa o de Defensa y Fuerzas Armadas, de Defensa Nacional o cuál será la denominación que se le dé, quizá hubiera sido oportuno esperar a que se aprobase esa ley y utilizar un desarrollo normativo posterior, que ya adelanto que para nosotros debería ser de real decreto dada la entidad, la competencia y la importancia que va a tener este Estado Mayor, pero que incluso se podría plantear como orden ministerial.
Es decir, esto supone invertir el orden de los factores. Aprobemos primero la ley y procedamos después a la reforma. Esta tarde tendremos con nosotros al ministro,
momento que podría aprovechar para hacer esta reflexión, pero en cualquier caso he querido hacerla también en su presencia. En cuarto lugar, me gustaría que pudiera explicar —aunque sea con mucha brevedad—, para que lo podamos entender los senadores, cuál es la diferencia entre el nivel estratégico y el nivel operacional, porque no quedan claras las competencias de mando a nivel estratégico ni a nivel operacional.
Por otro lado, hay una cuestión esencial en cuanto a la importancia que debe tener el Estado Mayor de la Defensa, que es su capacidad para planificar y decidir la asignación de los recursos, siempre escasos, entre los distintos componentes de las Fuerzas Armadas, y en ese sentido hay un solapamiento entre la competencia de planificación que tiene el Estado Mayor de la Defensa, incluso en su configuración actual, y la Secretaría de Estado de Defensa. Mi pregunta sería en qué medida, en ese esquema de relación con la Secretaría de Estado de Defensa, se va a modificar, porque nos parece crucial que la eficacia de ese nuevo Estado Mayor en parte se vaya a medir por su capacidad de decisión en la asignación de recursos.
Respecto al Centro Nacional de Inteligencia, que estaba ya contemplado en la revisión estratégica, y que aprovecho para comentarlo, porque mucho de lo que se ha adelantado —por suerte, porque eso significa que existe un consenso amplio entre las fuerzas políticas— estaba ya en dicha revisión, hay un matiz que yo no comparto, y advierto que en este sentido todavía mi grupo no tiene una posición definida, porque, como he dicho, lo hemos conocido esta mañana, pero adelanto que no comparto esas directrices que se van a recibir del Centro Nacional de Inteligencia, porque éste debe ser un centro no sometido ni dependiente, en ningún caso —y me recuerda el debate
acaecido recientemente en Estados Unidos sobre la reforma de la Comunidad de Inteligencia—, del Centro Nacional de Inteligencia. Debe estar sometido a una autoridad
superior que ha de coordinar a la Comunidad de Inteligencia; debe ser esencialmente una autoridad política, pero ya adelanto que mi posición personal es contraria a que haya una dependencia del Centro Nacional de Inteligencia militar del que podríamos llamar Centro Nacional de Inteligencia general.
Me gustaría que nos precisara muy escuetamente qué les queda a los jefes de Estado Mayor de cada uno de los ejércitos, es decir, entiendo de sus palabras que no les
quedan competencias operativas, y me mojo de alguna manera al decir que eso sería positivo; no sé si es así, pero creo que eso sería positivo. Les quedará, imagino, la preparación de la fuerza, pero también nos ha referido que este mando de operaciones tendrá competencias en lo que se refiere a la preparación de la fuerza; por eso me gustaría que nos hiciera una reflexión sobre, al margen de su naturaleza de mandos orgánicos, qué les queda a los jefes de Estado Mayor.
Un tema menor sería conocer dónde se ubicará este mando de operaciones. Y también estoy completamente de acuerdo en cuanto a la célula para la transformación, pero tan de acuerdo que nos parece poco. La transformación de las Fuerzas Armadas es algo terriblemente difícil, en parte por la gran resistencia que una organización tan grande y
con raíces históricas tan profundas como las Fuerzas Armadas tienen frente a algunos procesos de cambio, y reconozco que pocas instituciones han cambiado más en este
país en los últimos veinticinco años que las Fuerzas Armadas; por tanto, no me lo tome como un reproche, pero es generalizado que en todos los países en que se pone en
marcha un proceso de transformación hay resistencias al cambio: o se dota a esa célula de transformación de una cierta entidad, o la transformación será algo de lo que todos
nos alegremos por verlo escrito en los papeles, pero con muy poca eficacia en la práctica.
Disculpándome de antemano por pedirle tantas precisiones, y agradeciéndole sinceramente su intervención así como las respuestas que pueda darme, le doy las gracias.
Nada más, señora presidenta.
La señora VICEPRESIDENTA (Castro Mateos): Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el senador... El señor COMPANYS I SANFELIU:
Mi nombre es Ramon Companys; el catalán es patrimonio de todos los españoles, y hay que pronunciarlo bien; no sólo tenemos que hablar bien en inglés.
Para leer la intervención del JEMAD, del resto de portavoces y las réplicas y contrarréplicas consulte el PDF adjunto.